18.5.17

Calma y respira

No quiero estudiar en el conservatorio,
 no quiero perdonar a mi abuelo,
no quiero tener granitos,
no quiero trabajar de lo que no me gusta
no quiero que me digan que lo que hago está mal
cuando sé que no está mal,
sino que es como yo lo hago.
Odio todo esto.
Odio sentir odio.
El odio me apaga,
me entristece,
 me da sueño,
me saca las ganas.
 El odio me molesta
y no me deja avanzar.
 Quiero ser feliz,
quiero estar bien,
quiero progresar,
quiero jugar,
 quiero paz,
quiero amor,
quiero abrazar,
 quiero abrazos,
quiero estar en armonía.
Quiero un poco más de orden,
quiero dejar de tener miedo.
Quiero hacer todo lo que tengo que hacer
 y terminarlo
y poder elegir hacer otra cosa.
Quiero ser feliz.
Quiero ser feliz.
Calma y respira.

Me enamoro tantas veces

Me enamoro tantas veces.

Es que a veces se produce un encuentro
en donde me vuelvo  viento,
entonces un par de piedritas se sumergen en hojas de otoño y ramitas,
y haciendo fricción, me tiran chispas, soñando arder.

Sucede que, algunos fueguitos,
no es que realmente quieran que crezca la llama,
sino que solo buscan jugar con el viento.
Por eso es que me enamoro tantas veces...

Es que nunca mi fueguito
se encontró
con un viento
que buscara encender estas chispas.

Y porque todos
 somos un poquito fuego
y un poquito viento.
Por eso sueña mi fuego.

Y despierta viento,
y vuelve a soñar viento
esperando un día  ser fuego.
Por eso es que me enamoro tantas veces.

Hoy resulta que me encuentro envuelta en llamas,
feliz, porque desperté,
 y se quedó el amor.
Es que mi viento soñó con ser fuego tantas veces...