Hace semanas hago el ejercicio de componer.
Una fuga, nada menos.
Cada vez que fallo vuelvo a empezar.
Hay días que no hago nada.
Y otros que vuelvo a donde me había quedado y le encuentro la solución a una encrucijada que pensaba sin solución.
Me persigue la fantasía de que me digan que estoy haciendo las cosas bien.
Pero convivo con la idea de saber que probablemente me digan que soy mediocre y que está todo medio pelo.
Porque al final, me la paso por el orto tu opinión.
No voy a dejar de disfrutar ese lujo de elite que supone componer una obra tan académica como es una Fuga al estilo de Bach, sabiendo que no me gusta tocar Bach en la guitarra porque no es guitarrístico.
Y tal vez siempre sea mediocre para ustedes.
Porque me gusta reirme con fuerza y bromear sobre lo absurda que es la vida.
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