30.11.14
Es tu decisión.
Qué loco el tiempo, una sucesión de decisiones, la libertad andando. Y somos tan prisioneros de él como cómplices de ella.
13.11.14
Y la calma.
Alguien tuvo alguna vez esa sensación de estar mirando el cielo y encontrarle forma a las nubes, mientras que por un instante se contempla la efímera figura de un aguilucho chocando contra el viento, que por casualidad visita la calma de algún rostro ensoñado que ríe porque sí, porque puede. Era yo.
8.8.14
El cuento del revés.
Ella es así. Tampoco está bueno darle tantas vueltas al asunto.
Le gusta fifar sin forro. Dice que sino, no se le despierta el clítoris. Y bueno... ahora las cosas cambiaron. Uno tiene que aceptar que los tiempos ya no son los mismos. Sin embargo, la angustia que me agarró la ultima vez, no se la deseo a nadie.
Viste cómo son las mujeres: que "te quiero para mi", que "quedate tranquilo que salgo antes que acabes", que "no pasa nada", que "yo estoy relajada, vos sabes que cuando estas por eyacular yo me avivo y me la saco", y etcétera. Pero como ya todos sabemos, no siempre se avivan, no siempre tienen ganas de sacarla, no siempre "no pasa nada". La última vez, fueron los cuarenta y cinco días más largos de mi vida.
Imaginate mi situación, uno como hombre, indefenso, expuesto a toda clase de acusaciones morales, a los juicios de valor que la gente te tira por la cabeza, lleno de miedos e incertidumbres. Uno se la banca igual.
Ese miércoles me encontró rindiendo un parcial de Filología, buceando en un mar de conocimientos que corrían riesgo de evaporarse al mínimo sol de nervios. De todos modos, me sentía bien, lo que se dice... confiado.
No tuve mejor idea que mirar la hora. Había un mensaje pendiente.
"No sé si lo notaste pero la última vez no hicimos bien las cosas. Te aviso no más".
Sí. Terminé el parcial, afortunadamente fue óptimo, no como los interminables días que vinieron después.
Poco importaba el lugar: Oficina, tren, bondi, me perseguía a sol y a sombra la muy angustiante idea de cómo iba a decirle. Que sí, que le acabé adentro, que fue culpa de los dos ¡Pero más suya! Porque no quiso cuidarse, porque "no pasa nada", porque "ella está tranquila" y porque bla bla bla. Que ibamos a ser padres y que me estaba volviendo loco porque llevaba dentro mio la sensación, que sí, intúa que lo más probable era que pase eso que tanto (no) quisimos evitar.
Fueron cuarenta y cinco días contados, preguntándome si la quería, si ella sentía algo por mí, si me aceptarían los padres. Sabía que mamá la iba a querer porque ella es una persona hermosa, pero, ¿y dónde ibamos a vivir? ¿Y si no quería ponerle mi apellido?¿Y si no reconocía mi paternidad?
Las mujeres son así, hacen las cosas y no piensan, no quieren tener hijos pero tampoco quieren cuidarse, no quieren nada serio pero ¿Acaso que exista la posibilidad de tener un hijo no es cosa seria? Son contradictorias y tercas, y a mi eso me llena de lágrimas. Porque en estos tiempos los hombres lloramos, los hombres nos sometemos al sexo, como si fuéramos sus juguetes. Ellas, que pueden estar con todos y ser divas, y nosotros, que si nos prestamos a la promiscuidad somos la vergüenza de la humanidad. Y así callé durante cuarenta y cinco días, y aun sigue vivo mi silencio perenne.
Hace unas semanas, pasados por fin aquellos largos días de tensión máxima, tiempos de una insoportable alienación con lo desconocido, me escribió: "Me vino, tranquilidad". Después me preguntó si quería pasar por su casa para aprovechar su día de franco. Pero claro, lo hizo en el momento del mes en que me veía tapado por los apuntes de los segundos parciales, y en un intento de hacerme valer le dije que era una desubicada y que me tenía harto. Increíblemente me pidió disculpas.
El fin de semana pasado le mandé mensajes y no los respondió, creo que está un tanto ofendida.
Hoy la veo en el cumpleaños de mi prima y seguro nos vamos juntos, porque así son las cosas ahora. Quizás soy tan sólo una víctima más del género que nos domina. Pero, bueno, qué va a ser. Ella es así, tampoco está bueno darle tantas vueltas al asunto.
Le gusta fifar sin forro. Dice que sino, no se le despierta el clítoris. Y bueno... ahora las cosas cambiaron. Uno tiene que aceptar que los tiempos ya no son los mismos. Sin embargo, la angustia que me agarró la ultima vez, no se la deseo a nadie.
Viste cómo son las mujeres: que "te quiero para mi", que "quedate tranquilo que salgo antes que acabes", que "no pasa nada", que "yo estoy relajada, vos sabes que cuando estas por eyacular yo me avivo y me la saco", y etcétera. Pero como ya todos sabemos, no siempre se avivan, no siempre tienen ganas de sacarla, no siempre "no pasa nada". La última vez, fueron los cuarenta y cinco días más largos de mi vida.
Imaginate mi situación, uno como hombre, indefenso, expuesto a toda clase de acusaciones morales, a los juicios de valor que la gente te tira por la cabeza, lleno de miedos e incertidumbres. Uno se la banca igual.
Ese miércoles me encontró rindiendo un parcial de Filología, buceando en un mar de conocimientos que corrían riesgo de evaporarse al mínimo sol de nervios. De todos modos, me sentía bien, lo que se dice... confiado.
No tuve mejor idea que mirar la hora. Había un mensaje pendiente.
"No sé si lo notaste pero la última vez no hicimos bien las cosas. Te aviso no más".
Sí. Terminé el parcial, afortunadamente fue óptimo, no como los interminables días que vinieron después.
Poco importaba el lugar: Oficina, tren, bondi, me perseguía a sol y a sombra la muy angustiante idea de cómo iba a decirle. Que sí, que le acabé adentro, que fue culpa de los dos ¡Pero más suya! Porque no quiso cuidarse, porque "no pasa nada", porque "ella está tranquila" y porque bla bla bla. Que ibamos a ser padres y que me estaba volviendo loco porque llevaba dentro mio la sensación, que sí, intúa que lo más probable era que pase eso que tanto (no) quisimos evitar.
Fueron cuarenta y cinco días contados, preguntándome si la quería, si ella sentía algo por mí, si me aceptarían los padres. Sabía que mamá la iba a querer porque ella es una persona hermosa, pero, ¿y dónde ibamos a vivir? ¿Y si no quería ponerle mi apellido?¿Y si no reconocía mi paternidad?
Las mujeres son así, hacen las cosas y no piensan, no quieren tener hijos pero tampoco quieren cuidarse, no quieren nada serio pero ¿Acaso que exista la posibilidad de tener un hijo no es cosa seria? Son contradictorias y tercas, y a mi eso me llena de lágrimas. Porque en estos tiempos los hombres lloramos, los hombres nos sometemos al sexo, como si fuéramos sus juguetes. Ellas, que pueden estar con todos y ser divas, y nosotros, que si nos prestamos a la promiscuidad somos la vergüenza de la humanidad. Y así callé durante cuarenta y cinco días, y aun sigue vivo mi silencio perenne.
Hace unas semanas, pasados por fin aquellos largos días de tensión máxima, tiempos de una insoportable alienación con lo desconocido, me escribió: "Me vino, tranquilidad". Después me preguntó si quería pasar por su casa para aprovechar su día de franco. Pero claro, lo hizo en el momento del mes en que me veía tapado por los apuntes de los segundos parciales, y en un intento de hacerme valer le dije que era una desubicada y que me tenía harto. Increíblemente me pidió disculpas.
El fin de semana pasado le mandé mensajes y no los respondió, creo que está un tanto ofendida.
Hoy la veo en el cumpleaños de mi prima y seguro nos vamos juntos, porque así son las cosas ahora. Quizás soy tan sólo una víctima más del género que nos domina. Pero, bueno, qué va a ser. Ella es así, tampoco está bueno darle tantas vueltas al asunto.
20.7.14
Saber aceptar.
Mi libertad de amar termina donde empieza su libertad.
Su libertad no le da rienda suelta al amor.
Aprendiendo a aceptar, tal vez así encuentre la felicidad, pero a veces es difícil, a veces prefiero simplemente dejarme atrapar por algún abrazo aislado que le brota cuando la noche y las sustancias no le son suficientes.
Quizá sé lo que quiero, quizá es sólo una coraza de fuego que me armé un día para que se quede conmigo a pesar de la lejanía abrasadora de sus besos, pero sobre todo de esa compañía repulsiva. Entonces lo que quiero está escondido en la punta de su nariz y prefiero pensar que sólo es el miedo el único egoísta en esta noche eterna, final incierto.
Y lo que haya tras sus ojos, color miel por la mañana, verdes cuando el sol resplandece, oscuros cuando todavía se halla volando en una nube blanca, nube negra. Lo que haya tras sus ojos, todavía es un misterio.
Su libertad no le da rienda suelta al amor.
Aprendiendo a aceptar, tal vez así encuentre la felicidad, pero a veces es difícil, a veces prefiero simplemente dejarme atrapar por algún abrazo aislado que le brota cuando la noche y las sustancias no le son suficientes.
Quizá sé lo que quiero, quizá es sólo una coraza de fuego que me armé un día para que se quede conmigo a pesar de la lejanía abrasadora de sus besos, pero sobre todo de esa compañía repulsiva. Entonces lo que quiero está escondido en la punta de su nariz y prefiero pensar que sólo es el miedo el único egoísta en esta noche eterna, final incierto.
Y lo que haya tras sus ojos, color miel por la mañana, verdes cuando el sol resplandece, oscuros cuando todavía se halla volando en una nube blanca, nube negra. Lo que haya tras sus ojos, todavía es un misterio.
24.4.14
Brujería.
Hedonista, echaste en mí todo tu ser a la vez que lo negaste por completo.
¿Y acaso merecía yo tal embrujo?
No logro comprender si la culpa fue mía por esperar normalidad o si vos fuiste el culpable, escondiéndote bajo una máscara de imposibilidad.
Aún así no soporto esta realidad, esta otredad tan tuya, tan cerrada a mi.
Una negación ya establecida, y seguir esperando de todos modos.
¿Qué me hiciste?
Como si quiera fueras conciente del gualicho que lograste penetrar hasta en lo más profundo de esas ventanas del alma que confluyen en canción, todo lo que soy.
Y para vos todo esto representa una burla, una tontera. ¿No?
Maldito tu autoestima demacrado, sepultado en algún subsuelo, no te deja apreciar un cariño.
Debo parecer un chiste de mal gusto...
El constante pensar en un tal vez.
Me ahogo, te apropiaste de mi esencia y no tenés idea.
¿Y acaso merecía yo tal embrujo?
No logro comprender si la culpa fue mía por esperar normalidad o si vos fuiste el culpable, escondiéndote bajo una máscara de imposibilidad.
Aún así no soporto esta realidad, esta otredad tan tuya, tan cerrada a mi.
Una negación ya establecida, y seguir esperando de todos modos.
¿Qué me hiciste?
Como si quiera fueras conciente del gualicho que lograste penetrar hasta en lo más profundo de esas ventanas del alma que confluyen en canción, todo lo que soy.
Y para vos todo esto representa una burla, una tontera. ¿No?
Maldito tu autoestima demacrado, sepultado en algún subsuelo, no te deja apreciar un cariño.
Debo parecer un chiste de mal gusto...
El constante pensar en un tal vez.
Me ahogo, te apropiaste de mi esencia y no tenés idea.
15.3.14
Real.
Algunos viajes en colectivo me reciben con tu perfume, lo llevo en la memoria.
Hay días en los que siento que no tiene caso seguir viviendo sin escupirte esta verdad por los oídos y dejarlos que sangren. Y morir de pena...
Ciertas noches te busco en sueños para poder sentirme viva, o muerta, o simplemente para soñar con tu (no)amor.
¡Maldita mueca que sólo tu boca forma! y surge cuando, jugando con el espejo, la imito...
Qué sonsa...
Aún no te encuentro.
Debo estar hecha para que me atrapen, sólo dejarme hallar cuando así lo quieran, pero nada de búsquedas de mi parte.
Sé que sabes que quiero llorar cada vez que le damos fin al erotismo y te miro a los ojos. No te gusta que haga eso, te exaspera, entonces dejo de molestar.
Y de repente, un silencio tan largo que alcanzo a llorar y tomarme las lágrimas para no atosigar tu ego.
A veces quisiera tan sólo abrazarte fuerte, entender que nunca vas a ser mío.
Hay días en los que siento que no tiene caso seguir viviendo sin escupirte esta verdad por los oídos y dejarlos que sangren. Y morir de pena...
Ciertas noches te busco en sueños para poder sentirme viva, o muerta, o simplemente para soñar con tu (no)amor.
¡Maldita mueca que sólo tu boca forma! y surge cuando, jugando con el espejo, la imito...
Qué sonsa...
Aún no te encuentro.
Debo estar hecha para que me atrapen, sólo dejarme hallar cuando así lo quieran, pero nada de búsquedas de mi parte.
Sé que sabes que quiero llorar cada vez que le damos fin al erotismo y te miro a los ojos. No te gusta que haga eso, te exaspera, entonces dejo de molestar.
Y de repente, un silencio tan largo que alcanzo a llorar y tomarme las lágrimas para no atosigar tu ego.
A veces quisiera tan sólo abrazarte fuerte, entender que nunca vas a ser mío.
1.1.14
La cordura.
Un continuo convencimiento me condena a la soledad, vivir.
El miedo a la muerte me encuentra descolocada, buscando un por qué, un para qué. Luego descubro que en realidad no es miedo. No tengo miedo.
Gigantes bocas en mi cabeza disparando palabras como flechas lejanas que me paralizan.
Si desaparezco, entonces ellos van a tener el temor más intenso de sus vidas. La vida misma...
¿Por qué sería mejor morir? Tanta cobardía, nos inunda.
Es una idea-el mundo, nuestra realidad- es una deformable idea.
¿Cómo no reaccionamos,cómo no rehacemos ese mundo?
El convencimiento nos deja la marca de aquella condena y, cambiar... ¿Para qué? No hay vuelta atrás.
Las ideas son aquel mundo predeterminado, contra nuestra cabeza, contra esas gigantes bocas que nos limitan a ser una figura ya establecida.
Parada sobre una torre, doy comienzo a caminar sobre una cuerda floja de amor, donde el vacío al que me arriesgo es la locura.
Por suerte, o no, allá abajo hay una escalera para alcanzar esta cima.
Anochece de pronto y me encuentro con el abismo.
Ambos hemos perdido el equilibrio y nos aplasta la locura, nos aprisiona la soledad.
O abrazamos la demencia, o escalamos al amor.
El miedo a la muerte me encuentra descolocada, buscando un por qué, un para qué. Luego descubro que en realidad no es miedo. No tengo miedo.
Gigantes bocas en mi cabeza disparando palabras como flechas lejanas que me paralizan.
Si desaparezco, entonces ellos van a tener el temor más intenso de sus vidas. La vida misma...
¿Por qué sería mejor morir? Tanta cobardía, nos inunda.
Es una idea-el mundo, nuestra realidad- es una deformable idea.
¿Cómo no reaccionamos,cómo no rehacemos ese mundo?
El convencimiento nos deja la marca de aquella condena y, cambiar... ¿Para qué? No hay vuelta atrás.
Las ideas son aquel mundo predeterminado, contra nuestra cabeza, contra esas gigantes bocas que nos limitan a ser una figura ya establecida.
Parada sobre una torre, doy comienzo a caminar sobre una cuerda floja de amor, donde el vacío al que me arriesgo es la locura.
Por suerte, o no, allá abajo hay una escalera para alcanzar esta cima.
Anochece de pronto y me encuentro con el abismo.
Ambos hemos perdido el equilibrio y nos aplasta la locura, nos aprisiona la soledad.
O abrazamos la demencia, o escalamos al amor.
31.12.13
Aprender a confiar.
¿Acaso la ansiedad es un pecado?
A gatas,
si puedo, me carcomo las uñas.
Entonces no podía dejar de verte a los ojos....
Te acostaste sobre mi pecho
en busca de afecto, con temor.
¡No iba a ser cosa de que surjan sentimientos!
Los dos estábamos tristes.
Tu mirada emanaba el recuerdo
de un corazón roto,
y yo no te encontraba ahi...
No estabas.
Eramos tres:
tu cuerpo,
a solas
con mi mente y mi alma.
Me convertí en tormenta
hasta que volviste.
Esa ausencia era ahora una dulce daga
clavándose en mi cuello.
A gritos lo confesaba,
solo había regresado por más placer.
Y un beso,de repente,
significaba la muerte.
A gatas,
si puedo, me carcomo las uñas.
Entonces no podía dejar de verte a los ojos....
Te acostaste sobre mi pecho
en busca de afecto, con temor.
¡No iba a ser cosa de que surjan sentimientos!
Los dos estábamos tristes.
Tu mirada emanaba el recuerdo
de un corazón roto,
y yo no te encontraba ahi...
No estabas.
Eramos tres:
tu cuerpo,
a solas
con mi mente y mi alma.
Me convertí en tormenta
hasta que volviste.
Esa ausencia era ahora una dulce daga
clavándose en mi cuello.
A gritos lo confesaba,
solo había regresado por más placer.
Y un beso,de repente,
significaba la muerte.
18.10.13
Fotografía en el viaje.
Manicomio andante,
en cada estación sube locuras a bordo,
¿Cuánto tiempo pasa entre la frenada y escuchar, quizá, una voz sentada?
Desembolsa el arma y aprieta el gatillo, me convierto en un instante de caricia social.
Aflora por la simpatía, una vergüenza secreta, bizarra forma de llegar a mí.
Fue culpa de Ibiza multicolor, muebles le intimidan,
sonidos oscuros como la densidad de la luz que vuelven su ser un espacio en blanco.
Ibiza apuntó sobre su nuca,
y un revolver desde Palermo hasta Chacarita
y hospital, un mes, nada.
Y aunque ahora vendió el arma, sigue apretando el gatillo.
Captura a la gente con un simple disparo,
"Qué tal, cómo te va, me gusta tu remera".
Disparó. Sigo viva.
Porque todo fue culpa de Ibiza.
30.8.13
Una concepción del amor
El amor nos ha hecho divagar entre dichosas pasiones que lejos anduvieron de pasar por el mandato de la ley, esa fría institución carente de grandes lujurias.
Luego se volvió un mal necesario. El lujo de la nobleza, lucro de trovadores, droga de corteses.
Vaya a saber por qué, se volvió sinónimo de "obsesión", el trastorno de los no-correspondidos.
Después, alguien quiso endiosar al ser amado y el objeto de deseo fue ensalsado con hechizos, vagas supercherías.
Hasta hubo una vez en que los suicidios en masa se hicieron moneda corriente y dieron vida a los apasionados Románticos.
Y a pesar de que hemos nacido más de dos mil veces, solo unas pocas se ha contado la verdad sobre este fenómeno tan (a)normal. Así lo hicieron un ninfómano, un feo y un final feliz, aunque seguramente quien narró a este loco en el Romanticismo fuera más un ser triste que otra cosa...
Hoy al amor lo cuenta una computadora.
De todos modos, todavía podemos distinguir cierto paralelo en cada una de las dos mil historias y versos, el amor que aún no nos han contado.
Luego se volvió un mal necesario. El lujo de la nobleza, lucro de trovadores, droga de corteses.
Vaya a saber por qué, se volvió sinónimo de "obsesión", el trastorno de los no-correspondidos.
Después, alguien quiso endiosar al ser amado y el objeto de deseo fue ensalsado con hechizos, vagas supercherías.
Hasta hubo una vez en que los suicidios en masa se hicieron moneda corriente y dieron vida a los apasionados Románticos.
Y a pesar de que hemos nacido más de dos mil veces, solo unas pocas se ha contado la verdad sobre este fenómeno tan (a)normal. Así lo hicieron un ninfómano, un feo y un final feliz, aunque seguramente quien narró a este loco en el Romanticismo fuera más un ser triste que otra cosa...
Hoy al amor lo cuenta una computadora.
De todos modos, todavía podemos distinguir cierto paralelo en cada una de las dos mil historias y versos, el amor que aún no nos han contado.
18.7.13
¿Nada? (a pedido de fulanita)
Me acuerdo de memoria, de reojo, de costado, de vos.
Dos manos, dos pies, como cuarenta dedos, y quién sabrá cuánta fantasía escurrían.
Confluíamos como la 5ta sinfonía... El concierto perfecto y una verdadera farsa.
Entonces toda esa revolución de colores, todo el vigor que implica una sonata para orquesta, así de salvajes y estructurados, todo en vano.
En vano los besos, la armonía y el desequilibrio total.
Sigo sin entender cómo no lo vi.
O... cómo vos sí.
Bastante inocente resultó ser mi mirada, torpe, enamorada.
Porque ¡Claro que fue amor!
Yo te amé, como la tempestad, disfrutando de imponentes timbales jugando con alocados violines en un fortísimo señalado por la partitura, ese cielo negro desatado tras horas de encierro.
De la misma forma que un niño ama la vida, porque no la conoce.
Embelesada por ese cielo tan tentado a escupir verdades, ese infierno despertando más infiernos, perfectos matices, perfectas mentiras, perfectas miradas, y da capo al fine.
La única farsa entonces, que tu pecho no es de piedra y los misiles que lanzaste...
Tontos papelitos, mentiritas piadosas, y me desarmo. Y me armo, ardo ensimismada, creando un pianísimo remolón, y vos, mientras termino de estirar el acolchado, pasándome el mate más amargo, me decís que nunca hubo nada.
Nada, fue la obra más osada de Ludwig, fue un otoño crujiente, muchoso.
Nada fue mi dosis de felicidad. Un tenue resplandor entre la cruenta agonía de vivir.
Otra vez el hombre imponiendo nada.
Creando falsos universos, allí donde el amor no existe y él reina en su afán de corazón de hormigón.
Basta de farsa, los corazones comparten células con las cuerdas vocales.
¿Por qué me dedicabas aullidos tan cálidos, entonces? Por nada, ya lo dijiste.
Habría que replantearse qué es nada. Quizá haya sido lo más lindo que te pasó en estos últimos meses.
Entonces nada, será la pesadumbre de no encontrar más cabellos tuyos en mi ropa.
Ya no los encontrará tampoco mi almohada, ni resurgirán en mis manos... Aunque quizá si, de repente, nada nuevamente.
29.5.13
Con toda furia.
Hoy me encontré devastada y llena de odio.
Otra vez desperté,
hoy de nuevo la soledad,
de golpe
con toda furia.
14.5.13
Tonta contradicción
Me voy a morir desnutrida de alma.
Me van a faltar llantos y carcajadas, ya me están dejando.
Díganle que se llevó en la mochila todos mis abrazos,
mi gracia.
mi gracia.
Estar enamorada del amor y que te sientan una absurda.
¿Acaso no tengo derecho?
Faltan palabras, miradas,
falta rabia, llanto.
Si no le confieso mi desorden,mi razón de ser
si no le confieso, y después...
Siento la furia de un aullido,
quiere que lo grite, que lo ame, que le explique.
Quiere que él me ayude
me desayune, me nutra de alma, de cuerpo, de corazón.
Pero yo no. ¿Cómo humillarlo así?
Cómo lograr que caiga en la cuenta de que un ser humano siente,
cómo desnudarlo frente a una realidad
y que le crepiten hasta las hojas perdidas de algún otoño pasado.
Nada tan cruel
como cuando una declaración de amor....
¿Tan ridícula y dejarme ser?
Y después...
29.4.13
Lo que podríamos haber sido. (a pedido de fulanita)
(Olerte me sabía extraño. Una extrañeza exquisita, necesaria. Y cada tanto alguna ausencia prolongada sonaba hostil en mis manos, sobre las piernas...mis sábanas. Olerte me sabía a revivir, y a tristeza de tanto en tanto. Te ibas y el vacío no me entraba...¡Tanta inmensidad!
Los domingos solía sentir que no me querías más, como si de repente tanto olernos, tanto revuelo de ropas y calor y
Los martes a la tarde se me ocurre pensar si pero realmente así.
Quizás exagero y en realidad no es que no me quieras sino la vida, duelos, cambios, renovaciones.Una aolscdencia dtraía que nos cuesta a todos.
Esto que titulamos "la rutina" nunca nos pone felices, porque se disparata y deja de ser rutina, por eso tanta angustia. Y ora te fuiste.)
"Pensá lo felices que podríamos haber sido" dije.
"No me pidas supositorios. Te quiero y duele." Me gritó en silencio, atragantado por un adiós que nunca terminó de pronunciar.
"¿Cómo haces para dolerme tanto?" alcancé a esbozar pero llegó la rabia, y brindamos (aunque no debíamos).
(Esas cuestiones que por llanto nunca terminamos de aclarar...
Podríamos haber sido.
HABER SIDO. PODRÍAMOS.
Hoy no somos, no hay, no podemos. Pero estamos, algo sigue encendido aunque a más no poder...
Yo también te quiero.
Y duele.)
Los domingos solía sentir que no me querías más, como si de repente tanto olernos, tanto revuelo de ropas y calor y
Los martes a la tarde se me ocurre pensar si pero realmente así.
Quizás exagero y en realidad no es que no me quieras sino la vida, duelos, cambios, renovaciones.Una aolscdencia dtraía que nos cuesta a todos.
Esto que titulamos "la rutina" nunca nos pone felices, porque se disparata y deja de ser rutina, por eso tanta angustia. Y ora te fuiste.)
"Pensá lo felices que podríamos haber sido" dije.
"No me pidas supositorios. Te quiero y duele." Me gritó en silencio, atragantado por un adiós que nunca terminó de pronunciar.
"¿Cómo haces para dolerme tanto?" alcancé a esbozar pero llegó la rabia, y brindamos (aunque no debíamos).
(Esas cuestiones que por llanto nunca terminamos de aclarar...
Podríamos haber sido.
HABER SIDO. PODRÍAMOS.
Hoy no somos, no hay, no podemos. Pero estamos, algo sigue encendido aunque a más no poder...
Yo también te quiero.
Y duele.)
8.4.13
La dama de hierro partió.
Un día despertás sabiendo que hubo una vez, a cientos de kilómetros, ahí donde el blanco es cálido y el frío se pinta de transparencia, donde el mar esconde penas celestes y blancas y el sol no escapa de arroparlas.
Solo te imprimen que hubo una vez,llena de lágrimas, coraje, desesperación...
Otro día te relatan esa misma vez, adornando con canciones, conmocionando sonrisas.
Y saber que los estaban esperando con fervor, deseándolos a gritos, a esperanzas, en silencio.
Convivimos con tantas historias como verdades, pero fue tan solo una suerte, una guerra, una derrota. Derrota que no será.
Derrota en los corazones mas no habrá sido en vano la agonía de ese invierno.
Resultamos ser producto, propaganda, una mísera victoria, reelección británica.
Quedamos atrapados entre banderas y goles, simples somas, pasajeros que abordaron.
Dicen que en el presente un continente latino nos está abrazando, asi como el Papá Noel de las iglesias y un león que nos realza el pecho con cada jugada...
Digo yo, hoy que la dama de hierro se fundió en la mísera realidad que el hombre trata siempre de evitar, hoy que el mundo entiende todo pero igual se trastabilla, no me invade una certeza, pero venceremos.
La derrota no será.
Solo te imprimen que hubo una vez,llena de lágrimas, coraje, desesperación...
Otro día te relatan esa misma vez, adornando con canciones, conmocionando sonrisas.
Y saber que los estaban esperando con fervor, deseándolos a gritos, a esperanzas, en silencio.
Convivimos con tantas historias como verdades, pero fue tan solo una suerte, una guerra, una derrota. Derrota que no será.
Derrota en los corazones mas no habrá sido en vano la agonía de ese invierno.
Resultamos ser producto, propaganda, una mísera victoria, reelección británica.
Quedamos atrapados entre banderas y goles, simples somas, pasajeros que abordaron.
Dicen que en el presente un continente latino nos está abrazando, asi como el Papá Noel de las iglesias y un león que nos realza el pecho con cada jugada...
Digo yo, hoy que la dama de hierro se fundió en la mísera realidad que el hombre trata siempre de evitar, hoy que el mundo entiende todo pero igual se trastabilla, no me invade una certeza, pero venceremos.
La derrota no será.
4.4.13
El otoño en abril.
Sentirse amarillo, tranquilo... Ser mástil, sube y baja, tobogán, bancos mojados, barro. Ser luz en otoño.
Mimetizarse así entre plumas de agua y clorofila gastada. Esas manchas marrones volando, desapareciendo entre tanta paz...
Cuatro vientos, en secreto, desnudan de hogaño la madera mojada.
Qué abril tan puntual... La hora se torna más que propicia para corresponder felicidad.
Sea esa la causa de ciertas melancolías y tanto solitario pisando hojarasca.
Encontrarnos a mil suspiros de distancia, y sabernos en silencio.
11.3.13
"Por favor, no me dejen morir" Hugo Chavez.
Cantabas lindo, querido... Tu voz desprendía fuerza, vigor, valentía.
Pura esencia y aunque en su último soplido.
Trajiste unión de hermanos, dignidad, ánimos de luchar.
Te conozco poco, y hablo en presente, porque el mundo no perecerá de tu ángel.
Tan solo me bastó que partieras para notarte. Me perdí un poco, alborotada, jugando a la enamorada, más acá estoy.
Entre suspiros me animo a decirte que a veces tengo miedo.
Miedo es una palabra muy grande, tiene mil letras de largo y dos mil más de alto, y supongo, debes conocerla...
Me atrapa ese sentimiento tan-pero-tan-tan-tan... Demasiado violeta.
Violeta, mezcla de azul y rojo, frío y calor, cielo e infierno.
Qué violeta es ser ignorante y qué miedo de ser violeta, de ser miedo, medio violeta, medio miedo, medio ignorante(perdón, me caí adentro de una rayuela y sigo dando zancos hacia el cielo).
La vida me dice que te llore un poquito, porque hace bien...
En mi estado sólo eso sé, y también desconozco de andar errando...
Ahora resta que esta unión de hermanos no se rompa y que continúe mi recorrida tan apasionante por la vida.
Música, amor, patria, y ser latinoamericana (el buen humor y la alegría resurgen a cada sonrisa de mañana).
Pura esencia y aunque en su último soplido.
Trajiste unión de hermanos, dignidad, ánimos de luchar.
Te conozco poco, y hablo en presente, porque el mundo no perecerá de tu ángel.
Tan solo me bastó que partieras para notarte. Me perdí un poco, alborotada, jugando a la enamorada, más acá estoy.
Entre suspiros me animo a decirte que a veces tengo miedo.
Miedo es una palabra muy grande, tiene mil letras de largo y dos mil más de alto, y supongo, debes conocerla...
Me atrapa ese sentimiento tan-pero-tan-tan-tan... Demasiado violeta.
Violeta, mezcla de azul y rojo, frío y calor, cielo e infierno.
Qué violeta es ser ignorante y qué miedo de ser violeta, de ser miedo, medio violeta, medio miedo, medio ignorante(perdón, me caí adentro de una rayuela y sigo dando zancos hacia el cielo).
La vida me dice que te llore un poquito, porque hace bien...
En mi estado sólo eso sé, y también desconozco de andar errando...
Ahora resta que esta unión de hermanos no se rompa y que continúe mi recorrida tan apasionante por la vida.
Música, amor, patria, y ser latinoamericana (el buen humor y la alegría resurgen a cada sonrisa de mañana).
10.2.13
Cuando cuesta querer.
Eso es lo que somos, seres antagónicos.
Y te quiero, a gritos debiera hacerlo para que tomes conciencia de cuánto.
Pero no por eso mi espíritu reboza de tu cariño, o si?
Fueron los nudos que se escabulleron por ese canal tan vívido de secretas pasiones los que me han negado la respuesta a tantos por qué.
Tal es así que te quiero más fuerte y mirando los pastizales minados con vacas, girasoles y estrellas, lloro porque es la auto respuesta, porque te quiero y tu compasión no logró (no quizo) caer en la cuenta.
Y te quiero, a gritos debiera hacerlo para que tomes conciencia de cuánto.
Pero no por eso mi espíritu reboza de tu cariño, o si?
Fueron los nudos que se escabulleron por ese canal tan vívido de secretas pasiones los que me han negado la respuesta a tantos por qué.
Tal es así que te quiero más fuerte y mirando los pastizales minados con vacas, girasoles y estrellas, lloro porque es la auto respuesta, porque te quiero y tu compasión no logró (no quizo) caer en la cuenta.
29.12.12
Se descarrilaron los planes.
Vos fijate que ese día, al momento del accidente la que tenía que estar ahí era yo.
Bueno, convengamos que suelo suponer mucho sobre historias no habidas o encuentros perdidos...
Es que me cuesta pensar que las cosas solo suceden de tal o cual manera.
El problema surgió a la mañana. Se descarrilaron todos los planes, el día perdió las pautas y terminamos decodificando al estilo de mamá.
Chau viaje al centro, chau compra de libros, adiós a los discos nuevos.
Me remití a pasar el secador por el living y unos trapos en las habitaciones -con los claros impedimentos de una ama de casa bajando línea de cómo hacerlo- situada en ese nuevo carril.
Después todo marchó como cotidianamente.
Claro que estuve tirada escuchando a Ella Fitzgerald en vez de bajando del subterráneo en la estación Uruguay....
En fin... había pensado en salir a tomar aire por la tarde, luego de una siesta ( empezar a leer un nuevo libro me produce un efecto de somnífero).
De repente eran las 6 de la tarde y desperté más cansada que cuando perdí la consciencia (los efectos secundarios del somnífero).
Al rato -cuando debería haber estado bajando del subterráneo en la estación Lacroze,o muriendo en el accidente- se cortó la luz.
Perdí toda esperanza de visitar la plaza y mi vida siguió normalmente, como cuando no sigo el transcurso que debiera y en vez de pisarme el tren que vendría de Lemos -o darle aviso al desdichado e impedirle cruzar las vías(para despreocuparse de convertirse en tal cosa)- me sumerjo en la guitarra, como cada dichosa tarde de mi vida.
Bueno, convengamos que suelo suponer mucho sobre historias no habidas o encuentros perdidos...
Es que me cuesta pensar que las cosas solo suceden de tal o cual manera.
El problema surgió a la mañana. Se descarrilaron todos los planes, el día perdió las pautas y terminamos decodificando al estilo de mamá.
Chau viaje al centro, chau compra de libros, adiós a los discos nuevos.
Me remití a pasar el secador por el living y unos trapos en las habitaciones -con los claros impedimentos de una ama de casa bajando línea de cómo hacerlo- situada en ese nuevo carril.
Después todo marchó como cotidianamente.
Claro que estuve tirada escuchando a Ella Fitzgerald en vez de bajando del subterráneo en la estación Uruguay....
En fin... había pensado en salir a tomar aire por la tarde, luego de una siesta ( empezar a leer un nuevo libro me produce un efecto de somnífero).
De repente eran las 6 de la tarde y desperté más cansada que cuando perdí la consciencia (los efectos secundarios del somnífero).
Al rato -cuando debería haber estado bajando del subterráneo en la estación Lacroze,o muriendo en el accidente- se cortó la luz.
Perdí toda esperanza de visitar la plaza y mi vida siguió normalmente, como cuando no sigo el transcurso que debiera y en vez de pisarme el tren que vendría de Lemos -o darle aviso al desdichado e impedirle cruzar las vías(para despreocuparse de convertirse en tal cosa)- me sumerjo en la guitarra, como cada dichosa tarde de mi vida.
26.12.12
Carta en vano a Valentín.
La lluvia nos había moldeado creando nuevos universos.
Separados por algunas calles comenzamos viaje hacia el encuentro.
Yo tan observadora, vos tan distante, eramos tan París y tan Buenos Aires...
Un centenar de gotas se abrió paso en la tierra formando charcos en mi camino, y sin querer queriendo me desvié y se cruzaron dos guitarras. Vos no sabías, pero mi París estaba abierto a la percepción. Te vi. Por un instante fuimos dos extraños caminando, justificando las miradas con vagas palabras. Me mostraste ese muro que decía "Si crees que eres libre, es porque no haz volado tan alto como para chocarte con las rejas". Tengo el nublado recuerdo de tu imagen diciéndome que pronto nos volveríamos a ver. Después subí al colectivo, pero algo en mí sabía que lo que nos esperaba era un eterno desencuentro, un saludo a contramano.
Todo fue culpa de la lluvia. Mía también,no debí estar allí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)