4.8.17

Polos.

Nos pasan las mismas cosas que hace casi 4 años atrás. Nos equivocamos lo mismo, nos odiamos lo mismo. Te veo y algo ajeno a mi razón hace que quede ligada a tu ser. Me ves de reojo y siento que a vos te pasa lo mismo. No queremos más pero algo dice que todavía hay más. Y ya sabemos que cuando la reunión termine nos vamos a quedar juntos. A besarnos, a abrazarnos, a dormir. Tres acciones que cualquiera necesita para sentirse más humano. Y si se termina, un día paso por la esquina de tu casa y te pienso, y a los días me llega tu mensaje. Se ve que vos también me pensaste. A veces conozco a otras personas, algunas mas lindas, otras mas libres. Y te extraño de nuevo.  Otras veces refuerzo la idea de que ya no debo hacerlo y me siento tan triste que no me entra la angustia. Pasa el tiempo y pasa la tristeza, pero justo cuando parece que ya me estoy curando, otra vez volves como para que no me olvide cuánto te necesito. Qué necesito y por qué son dos preguntas que solo mi alma sabe. Para qué tanto drama, esa me la pregunto seguido. Es que sería todo más lindo si  dejásemos que las cosas sucedan. Sin huidas, sin desapego, sin humillación. Me humillas , hace años me humillas. Me cojes sin forro y me das afecto, y después no puedo dejar de extrañarte, y si te busco pasas del amor al desconocimiento. Qué hice para merecer esto, es otra pregunta que me hago cuando analizo cómo suelen suceder los hechos. Me queres un rato y después no me querés más.  Y yo, qué, nada. Yo, nada. Yo la loca, la que no acepta, la que no entiende, la que no la corta, la que también hace su parte, yo, la que se deja pisotear y después reclama y está desubicada total. Sos vos, no soy yo. Yo te quiero, yo te busco, yo te reclamo todas esas injusticias que me cometes. Vos segui jugando a esta ruleta rusa que un día nos va a salir muy cara la vuelta, un día la luna no va a salir y ahí te quiero ver.

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